Cualquiera que estuviera viendo la entrevista de Luis Majul a Manuel Adorni, que fueron realmente pocos a juzgar por el magro rating obtenido, podría pensar que por una vez el hombre que encuentra escuchas tras los árboles estaba haciendo una pregunta lógica.

Y es que Majul le preguntó al vocero: “Cuando es evidente que hay un asesinato y que tiene que ver con el odio hacia la mujer, eso se considera femicidio y eso es lo que marca la ley. ¿Por qué volver para atrás?”

Pero Adroni demostró con su respuesta que la pregunta ya estaba pautada y aseguró que cada 100 asesinatos, 75 son hombres. Y Luis Majul salió a decir que entonces deberían llamarse “machicidios” contradiciendo todo lo que por una vez había planteado correctamente.

Pero Adorni no pudo evitar repetir la pavada de que por qué habría que hacer diferencia cuando "son dos vidas que valen lo mismo". Claramente el vocero no entiende y no comparte la ley que indica que cuando se asesina a una mujer, por cuestiones de género, es un agravante pero además, con el flojísimo argumento del vocero, debería dejar de llamarse magnicidio cuando se asesina a una persona con poder, principalmente un político, o debería dejar de llamarse parricidio el asesinato de un padre, pero esas calificaciones también son una manera de identificar el agravante por el vínculo.