Cuando el barco hace agua por todos lados aparecen los que marcan dónde están los agujeros. Pero Jorge Fernández Díaz -un antikirchnerista rabioso- fue de los primeros que no se encandiló con las luces libertarias.

Ahora que se le ven los parches al modelo económico, que pide de rodillas un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para que no colapse, es cuando los errores más se notan.

Fernández Díaz no se centró en cuestiones técnicas sino que enfocó su mirada en la soberbia que inundó a los dirigentes más importantes del Gobierno, que los llevó a proclamarse campeones mundiales de todo antes de hacer un solo gol.